Adoro viajar y desde hace unos años, sobre todo, viajar en barco.
En esta ocasión quiero compartir contigo mis consejos y experiencia navegando por el río Támesis con mi pareja y mis 2 hijas de 4 y 8 años en un barco sin licencia en el mes de Septiembre. Espero poder resolver dudas y miedos que se te pueden plantear al viajar con hijos alquilando un barco fluvial, para mi fue una gran experiencia.
Viajar con hijos haciendo turismo fluvial, un sueño hecho realidad
Tras casi 14 años al frente de Danfluvial y 8 como madre, siempre imaginé navegar en familia.
Por circunstancias personales, el deseo de este viaje se había alargado, pero ahora que lo hemos probado… ¡Ya estoy deseando repetir!
El turismo fluvial es una experiencia genial para todos los públicos e ideal para hacer con hijos. Tenía claro que quería navegar con mis hijas, pero el destino no tanto.
Por qué elegimos viajar con hijos por el Támesis
Tras mirar combinaciones y posibilidades para llegar, me decanté por el Támesis.
Soy una fiel amante de Francia y he navegado por varias regiones como Camarga, Midi, rio Lot y Bretaña. También tengo otras tantas pendientes, como Alsacia, Aquitania o Charente, pero en esta ocasión me decidí por el río Támesis.
Me parecía increíble la idea de vivir durante una semana en un barco fluvial y descubrir un destino tan completo, combinando historia, mucha naturaleza y pueblos y ciudades como Londres Reading o Windsor.
Queríamos planes tranquilos a bordo, pero también aventura, diversión y un toque urbano en nuestras paradas.
Así que el Támesis era perfecto.
Después de organizar tantos viajes fluviales para mis clientes, mis hijas ya me lo pedían. Ellas también querían «vivir en el barco».
Cuanto más investigaba sobre el destino, más me gustaba.
Ventajas de viajar con hijos en barco por el Támesis
Éramos solo 2 adultos y 2 niñas pequeñas, y el Támesis en barco fluvial es un destino fácil. Además, tenemos vuelos directos a Londres, la posibilidad de visitar la ciudad muy cerca del barco, ¡y hasta un parque de atracciones como Legoland a solo 20 minutos del puerto de embarque!
Nosotros hicimos un crucero de solo ida, desde Chertsey hasta Benson. Tal y como organizamos la ruta de 6 días navegando, la media diaria era de entre 3 y 6 horas de navegación.
Los días que queríamos avanzar más, Antonio y yo madrugábamos mientras las niñas dormían, y cuando se despertaban, ya estábamos en un lugar diferente.
Lo bueno del Támesis, a diferencia de otros destinos, es que las esclusas están maniobradas por escluseros a ciertas horas del día, pero en otras puedes abrirlas y cerrarlas tú mismo. Esto te da más libertad de horarios. ¡Eso sí! Nunca navegues de noche, porque está prohibido.
Si eres madre o padre, ya sabrás que salir de casa por las mañanas no siempre es fácil. Pero en un barco fluvial sí que lo es. Mientras uno de los dos pilotaba, el otro preparaba el desayuno con las niñas y, cuando todo estaba listo, hacíamos una parada técnica para disfrutar de un buen desayuno bajo el sol inglés… y a seguir la ruta.
¡No se puede pedir más!
Ahora, un tiempo después, siguen hablándome de lo guay que fue vivir en el barco, ver los cisnes desde nuestra habitación o pilotar con papá y mamá.
Ni que decir tiene lo bonito que fue estar todo el día con nosotros, jugando, cantando y viendo paisajes preciosos.
Si quieres saber más sobre la ruta y cómo organizábamos el día a día en el Támesis, sigue leyendo.
Qué ver y hacer al viajar con hijos por el Támesis
El turismo fluvial en general y el rio Támesis es una opción ideal para quienes buscan combinar cultura, historia, relax y diversión.
Y es que este ha sido un destino perfecto y un viaje redondo, porque ha habido tiempo para todo.
Hemos tenido la oportunidad de vivir en un país con un idioma, cultura, tradiciones y horarios diferentes, lo que enriquece muchísimo cualquier experiencia familiar.
Viajar con hijos siempre es una ocasión maravillosa para aprender historia en familia. En esta ocasión, hemos viajado al pasado visitando el increíble Castillo de Windsor, descubriendo su historia y conociendo un poco más a fondo a la familia real británica.
Pero no todo fue historia. También hubo mucho relax. Nos hemos desconectado del ritmo habitual jugando a juegos de mesa, haciendo manualidades a bordo, cocinando en familia… y todo sin prisas, sin horarios marcados. Esa es una de las maravillas del turismo fluvial.
Navegar por el Támesis nos ha permitido observar la flora y fauna local desde muy cerca. Amarrar el barco, comenzar a preparar la cena y que de repente aparezcan decenas de cisnes a tu alrededor es, sin duda, uno de esos momentos mágicos que se quedan grabados para siempre.
Mientras navegábamos entre pueblos y ciudades, nos fascinaban las viviendas a pie de río. Dicen que son algunas de las más caras y deseadas del Reino Unido, y nosotros jugábamos a imaginar quién viviría allí. Casas de película, con embarcaderos privados y jardines de ensueño.
Una de las grandes ventajas de viajar en barco fluvial es que haces lo que quieres, cuando quieres (siempre respetando las normas de navegación, claro). Ese es el espíritu del turismo slow: navegar sin prisas, sin estrés, disfrutando del camino y no solo del destino.
A la conexión diaria con la naturaleza —con cisnes, patos y paisajes que parecen sacados de una postal— le sumamos momentos únicos: un arcoíris sobre el castillo de Windsor o un atardecer de película desde la cubierta del barco.
Por supuesto, también nos hemos divertido muchísimo: pilotando en familia, pasando esclusas, y visitando el increíble parque de atracciones LEGOLAND Windsor, a solo 15 minutos en taxi desde el embarcadero.
Viajar en barco ya es divertido de por sí, pero si además puedes combinarlo con una visita a un parque temático, ¡la experiencia se multiplica! Si estás pensando en viajar con hijos entre 2 y 12 años, es una parada más que recomendable. Diversión asegurada para toda la familia.
Y por si todo esto fuera poco, en nuestro quinto día de navegación quisimos añadir un poco de emoción urbana: ritmo de ciudad, arte callejero, música en el metro… ¿Dónde se encuentra todo esto en un crucero fluvial por el Támesis? ¡En Londres, claro!
Aunque no puedes llegar directamente en barco al centro de Londres, puedes amarrar en muchos pueblos y ciudades cercanas y desde allí tomar un tren que te lleva directamente al corazón de la capital.
Nosotros nos amarramos en Goring-on-Thames, y desde ahí nos desplazamos en tren. Paseamos por Londres pasando un día genial para luego volver a dormir a nuestro barco.
Puede parecer un viaje agotador, pero ha sido todo lo contrario. Ha sido un viaje con mucho tiempo de calidad y horas de sueño.
La navegación en sí es relajante: sentir el sol y el aire en la cara, escuchar solo el sonido del agua y de la naturaleza… es algo que ayuda de verdad a desconectar.
Durante esos días bajamos nuestro ritmo, nos adaptamos al horario inglés… ¡y hasta dormimos un montón! Algo que, como sabrás si eres madre o padre, es todo un lujo.







