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El turismo fluvial, una aventura para los peques

Llegan las vacaciones de verano y la época de descanso del “pequeño” guerrero de la casa. Una temporada en la que muchos padres buscan soluciones para romper con la rutina y al mismo tiempo hacer disfrutar a los niños durante los meses estivales. Una alternativa puede ser el turismo fluvial, una forma de viajar muy utilizada en Europa.

¿Qué ventajas tiene un viaje fluvial para los peques?

Podrán disfrutar de una aventura con muchos ingredientes para convertirla en inolvidable.

Los alejarán de las clásicas vacaciones de hotel o piscina.

Se convertirán en los “Jack Sparrow” de su propia “perla negra”.

Conocerán la experiencia de comandar, vivir y dormir en un barco.

Aprenderán términos de navegación como atraque o esclusa… tal vez estemos ante un futuro Jacques Cousteau.

Experimentarán un contacto más cercano con la naturaleza, algo muy beneficioso para los niños ya que les despertará una serie de estímulos (tocar, oler, ver, oír, probar) que posiblemente tuvieran hibernando por la rutina del día a día. Como dijo la pedagoga María Montessori: “ninguna descripción, ninguna ilustración de cualquier libro puede sustituir a la contemplación de los árboles reales y de toda la vida que los rodea en un bosque real”.

Su principal zona de juego será un barco, el campo o un bosque, en resumen un mundo nuevo lleno de posibles y apasionantes aventuras, que podrán combinar con una bicicleta, una pelota o lo que quieran.

Podrán llevarse a sus mascotas y disfrutar de unas vacaciones con “su mejor amigo”.

Fomentará la convivencia y el compañerismo en la propia familia.

Desconectarán de sus hábitos más sedentarios: videojuegos, televisión u ordenador.

Degustarán y descubrirán una nueva gastronomía. Además pueden conocer dónde y cómo se hacen cosas como el vino o el queso.

Si es por Escocia podrán buscar al archiconocido monstruo del Lago Ness.

Motivará su creatividad para imaginar y convertirse en quien quieran que sean, crear cosas nuevas o solucionar posibles inconvenientes.

Además fomentará su capacidad de observar e investigar todo lo que le rodea ya sea animal, peces, pájaros o cultural. (Muchos recorridos están llenos de castillos o fortificaciones que lo trasladarán a la Edad Media o Renacentista).

Conseguirán una mayor conciencia medioambiental y la importancia de cuidar la naturaleza.

Cualquier recorrido puede ser interesante ya que el turismo fluvial puede ser una aventura en sí pero si además buscan un chapuzón os recomendamos navegar por la Camarga o la Charente.

Además, los padres podrán beneficiarse de un descuento más atractivo si viajan con menores de 16 años.

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