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DIARIO DE A BORDO – Día III

Después de desayunar en el barco, partimos rumbo a las Forges de Buffon, a 4 km de allí. Nos llevó 1h 15 y 2 esclusas, que no dejan de ser uno de los mejores momentos de la navegación.

Una vez en destino, visitamos las forjas de este famoso naturalista, Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon: un interesante Museo Histórico donde se solían realizar muchas actividades siderúrgicas e investigaciones mineralógicas, además de ser escenario de varias películas en los últimos años.

A 1 km a pie de allí mismo, siguiendo el curso del canal, llegamos al restaurante Le Marronnier, donde almorzamos. Era un sitio muy correcto y a precios bastante asequibles y con unos platos típicos de la región de original elaboración y presentación.

Por la tarde contratamos un servicio de taxi-transfert, Taxi Blisien, que se ocuparía de llevarnos a los sitios que visitaríamos posteriormente en este día, como es el caso de Ancy le Franc, para admirar su fabuloso castillo del siglo XVI, construido en pleno auge del Renacimiento italiano.

Y de castillo a castillo, pasamos a visitar el de Tanlay. Este castillo es muy rico en piezas únicas, ya sea de muebles de la época, arquitectónicamente hablando o bien por su sorprendente colección de trofeos de caza que adornan la entrada del palacio. Además, para los aficionados del golf, en este pueblo hay un campo de 9 hoyos, no siendo el único lugar de la región donde se puede practicar este deporte ya que en Venarey también tienen uno.

Esa noche hacía mucho frío, y qué mejor que un buen vino y buenos quesos para entrar en calor en el Auberge la Poterne, a unos minutos a pie de la base de Brienon, donde dejaríamos los barcos la noche.

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